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lunes, 25 de agosto de 2008

Nunca Mas






Micro Radial sobre la dictadura militar en Argentina. Material utilizado en el marco de los "Talleres sobre historia reciente". Proyecto de Voluntariado Universitario. UNR.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Resistencia cultural a la dictadura

Movimiento Teatro Abierto

El 28 de julio de 1981 se inauguró el Movimiento Teatro Abierto, un hito en la resistencia cultural contra la última dictadura militar argentina.

Teatro Abierto reunió a más de 200 autores, directores, actores y trabajadores del teatro (muchos de ellos figuraban en "listas negras") para representar 21 obras breves en el Teatro Picadero. La sala fue incendiada una semana después del estreno pero el ciclo se completó tal como estaba previsto en otro teatro (Tabaris).


fuente: memoria abierta http://www.memoriaabierta.org.ar

sábado, 19 de julio de 2008

Coplas de mi país



Me estoy muriendo de frío
con la bronca en la voz
Porque a esta puerta del rio
le apuñalaron el sol
por que a esta puerta del río, país,
le apuñalaron el sol
ay país, país, país

Este suelo tiene un nombre
desde el mar hasta la sierra
cómo le cuento a mi gente
lo que pasa en esta tierra
pero cómo le cuento a mi gente
lo que pasa en esta tierra
ay país, país, país, país

No soy de muchas palabras
y hay muy poco que contar
las cosas se cuentan solas
sólo hay que saber mirar
las cosas se cuentan solas país
sólo hay que saber mirar

Y despues cuando yo canto
que me lo llaman protesta
como contar lo que pasa
con su gente y su pobreza
pero como contar lo que pasa país
con mi gente y su tristeza
ay país, país, país

Ay país, país de nubes
lleno de humo y alcohol
como le canto a mi gente
lo que yo pienso de vos
pero como le canto a mi gente país
lo que yo pienso de vos

Que a mi patria la fundaron
a golpes y cachetazos
cuántas voces se callaron
a machete y a balazos
pero cuántas voces se callaron país
a machete y a balazos
Ay país...



Piero

(1972)

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Hombre preso que mira a su hijo

Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas
que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos

realmente botija no sabían un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte era tan sólo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula

olvidaban poner el acento en el hombre

la culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y éstos sí
cómo nos ensartaron
con la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros

y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles

uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos

por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos

vos sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio

y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías

y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre

botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides

por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones

todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre

pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar

que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos

y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa

y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar
una cosa es morirse de dolor
y otra cosas morirse de verguenza

por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder

uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere

llorá nomás botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos

gritamos berreamos moqueamos chillamos
maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse

llorá
pero no olvides

Mario Benedetti

martes, 11 de diciembre de 2007

Trelew


Víctimas de la masacre de Trelew en el penal de Rawson.

22 de agosto de 1972

Trelew / documental


Agosto de 1972. Cárcel de máxima seguridad de Rawson.

Patagonia Argentina.

El plan de fuga de más de un centenar de presos políticos bajo la dictadura militar se pone en marcha.

Algunos logran alcanzar el cercano aeropuerto de Trelew, su puerta de escape hacia el Chile socialista.

El resto correrá distinta suerte.Trelew es un punto de quiebre, presagio de lo que vendrá en un país que ya no será el mismo.



¿Por qué Trelew?

Por qué trabajar sobre un tema difícil, silenciado por años? Por qué meterse en cuestiones que el tiempo convirtió en un tema maldito?

Por qué Trelew? Porque sí. O en todo caso otra pregunta: por qué, no? Y ahí la respuesta es fácil: Trelew nos explica el presente, Trelew nos cuenta de una generación que tomó la decisión de enfrentar un proyecto de país y construir otro. Y no pudo, o mejor dicho, no la dejaron. Los resultados son hoy la miseria, los miles de jóvenes sin trabajo y sin futuro. Trelew nos explica.

Si leemos entre líneas, Trelew nos aclara lo que vino después.

Me enamoré de Trelew, de esa historia no de héroes intocables, sino de cuento pequeñito, de cuento de la solidaridad de aquellos habitantes de la extensa patagonia, que decidieron entrar a un penal de máxima seguridad a llevarle cigarrillos, queso y pan, a esos jóvenes presos que además de enfrentar a una dictadura militar y hacer la revolución, también reían y jugaban al fútbol y cantaban chacareras y zambas de pabellón a pabellón...


Mariana Arruti
Directora

martes, 27 de noviembre de 2007

La Noche de los Lápices

La noche de los lápices (Héctor Olivera, 1986) , relata la represión que padecieron estudiantes secundarios que reclamaban el boleto estudiantil en septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata.




En este video se puede ver la primera parte de la película.
Dirección: Héctor Olivera
Guión: Daniel Kon y Héctor Olivera el libro de María Seoane y Héctor Ruiz Nuñez

martes, 13 de noviembre de 2007

Padre Carlos Mugica


"Por eso, como movimiento de Los Sacerdotes del Tercer Mundo propugnamos el socialismo en la Argentina como único sistema en el cual se pueden dar relaciones de fraternidad entre los hombres. Que cesen las relaciones de dominación para que haya relaciones de fraternidad. Un socialismo que responda a nuestras auténticas tradiciones argentinas, que sea cristiano, un socialismo con rostro humano, que respete la libertad del hombre."

Extracto de “Peronismo y Cristianismo” (1973)

Padre Carlos Mugica
1930 - 1974

viernes, 2 de noviembre de 2007

La gloriosa

"Los muchachos peronistas" es una fotografía de Sara Facio y forma parte de la serie "Funerales del Presidente Perón (1974)"

Rojos abstenerse


La mejor foto de Sara Facio es un foto “de prensa”. Fue tomada en la Plaza de Mayo el 1º de julio de 1974 y se titula Los muchachos peronistas. “Me faltó ponerle ‘La gloriosa’”, dice ahora riéndose. Su estética es diferente de las que registraron el mismo hecho, el pueblo peronista en duelo... no es pobrista ni extorsivo, mucho menos amarillista como el utilizado por los nac and pop. No es fría, pero sí contenida y austera aunque plena de sentido. Se trata del rostro de tres muchachos y una chica. El tono de las pieles resalta la diferencia de clases. En las expresiones de dolor hay desafío y en el más moreno, una sonrisa en donde la tristeza no deja de deslizar un toque de picaresca muy “peruca”. Una cinta cruza el pecho del muchacho que está ubicado en el centro de la imagen: funciona como una profecía en su mezcla de harapo, banda presidencial y luto. Sobre el hombro del muchacho se apoya una mano con una alianza en un período donde la alianza de clases en torno de un proyecto nacional podía acercar a personajes disímiles.

Adaptación de una nota de Maria Moreno en Las/12 del 25 de feb, del 2000.

martes, 30 de octubre de 2007

Lucha contra la subversión

Propaganda de la última dictadura militar en Argentina

miércoles, 19 de septiembre de 2007

"Sr. Presidente"



Documental – 55’ – Córdoba, Argentina

Directores / Productores: Liliana Arraya - Eugenia Monti

En plena dictadura militar, los empleados de la morgue judicial de Córdoba le envían una carta al presidente de facto, Jorge Videla, para reclamar por mejores condiciones laborales. Esta carta -donde describen las circunstancias en que desempeñaban sus tareas en 1976- se convirtió, años después, en una de las principales pruebas de los enterramientos clandestinos en el cementerio San Vicente y es el hilo conductor de este documental.

Los minutos del documental pesan, hacen suspirar, nos interpelan. Sabemos que nuestra historia es dura. Por eso nos moviliza y conmueve hasta el punto límite de ya no poder ver, ni mirar: hasta ese difícil punto de no querer saber. Sr presidente aborda la muerte de una forma brutal, pero es en ese mismo punto límite, en ese intersticio es que aparece nuestra humanidad desnuda. El horror es horror porque la muerte rebasa el número, el dato, la bandera. Y porque la dictadura y el genocidio no son solamente lo inhumano, lo que no podemos ver, sino que son parte de nuestra historia reciente.

La historia reciente no es sencillamente lo que pasó hace poco –el pasado inmediato-, sino que en la medida en que nos constituye la historia reciente es lo que nos pasa, lo que nos hace ser, hacer y estar, hoy y acá. Aunque a veces duela y aunque cueste verla, la historia reciente es una herramienta colectiva y subjetiva de aprendizaje y transformación, para autonomizarse, proyectar, decidir.

En este sentido, creemos en un abordaje de la historia reciente que no mira desde el ojo de la cerradura, sino que nos mira y se mira a si mismo, aquí y ahora, atravesados por ella.

La muerte genocida, la muerte que es historia colectiva, constituye nuestro presente. Sr Presidente aborda esa muerte colectiva, enterrada y sin nombre, la muerte que respira, se expresa - con voz en off , eco mediante- y late.

jueves, 2 de agosto de 2007

Monte Madre

Dictadura, Ligas Agrarias y militancia social

Una historia de amor y lucha
En 1975, Irmina Kleiner (22) y Remo Vénica (32),
militantes de las Ligas Agrarias,
debieron huir al monte chaqueño,
perseguidos por efectivos de las fuerzas de seguridad.
Comienza allí, para ellos, un largo y duro periplo que
dura cuatro años,
en cuyo lapso atraviesan el monte chaqueño
y se dirigen a los cañaverales del norte de Santa Fe.

Un hombre comprometido del norte santafesino
En torno al autor
Jorge Miceli nació en Reconquista (Santa Fe), en 1946. Ejerció el periodismo en su ciudad durante varios años (hizo gráfica, radio y televisión). Fue actor en varios grupos independientes, militante social, ex detenido político durante la última dictadura y en los últimos años se dedicó de lleno a su oficio de titiritero, con lo cual recorrió el país y cosechó logros. A principios del 2001 se decidió a escribir su primer libro "Monte madre", luego de una serie de charlas y entrevistas con Remo e Irmina -los protagonistas centrales de esta historia apasionante- y espera seguir produciendo obras testimoniales de este tipo

miércoles, 18 de julio de 2007

Mundial 78

lunes, 16 de julio de 2007

La primavera de los pueblos

LOS SESENTA Y SETENTA EN EL MUNDO

Los años que van desde mediados de la década del ’50 a mediados de la del ’70, aproximadamente, fueron años muy convulsionados en el mundo entero. Durante ese período se registraron cambios y movimientos revolucionarios en distintas dimensiones de la experiencia social: en la política, en el arte, en la cultura, en las relaciones internacionales, etcétera. Más allá de sus particularidades o características específicas, estos movimientos tenían en común su rebeldía frente al autoritarismo y al poder (político, económico, social), su cuestionamiento ante lo establecido. La palabra “liberación” parece ser una clave, un común denominador de lo que estaba pasando en distintas partes del planeta: muchos países dependientes enarbolaban las banderas de la “liberación nacional”; grupos de mujeres levantaban la de la “liberación femenina”; en gran parte de Occidente nuevas camadas de jóvenes proponían y practicaban la “liberación sexual”; surgían y se consolidaban movimientos políticos de izquierda que, cuestionando las diferencias de clases en la sociedad, sostendrían proyectos políticos de “liberación social”. Este clima de ideas estaba acompañado por acontecimientos de orden internacional que marcaron la época.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945), Asia y África fueron escenario de un proceso acelerado de construcción de nuevas naciones. En efecto, en uno y otro continente un gran número de colonias logró –tras largas y cruentas luchas- su emancipación de las grandes potencias europeas (Argelia, Ghana, Congo, Camern, República Centro africana, entre otras en África; India, Indonesia, Filipinas, Camboya y Vietnam, entre otras en Asia).

El caso de Vietnam resulta sumamente significativo: tras derrotar a las tropas francesas en la guerra de independencia (1946-1954), el país había quedado dividido en Norte (independiente) y Sur (sucesión de dictadores alineados con Francia primero y EE.UU. después). A partir de 1957, apoyadas por el Estado vietnamita del Norte, las fuerzas guerrilleras del sur –llamadas Vietcong– comenzaron una nueva lucha por la liberación del sur y la unificación con el norte. El éxito de las acciones del Vietcong fue la razón de la intervención masiva de los EE.UU. en la región a partir de 1963.

La guerra de Vietnam duraría más de diez años (culminaría definitivamente en 1975 con la derrota del eje Sur-EE.UU., el retiro de las tropas norteamericanas y la unificación de Vietnam) y tendría importantes repercusiones. Por un lado, generó fuertes rechazos y oposiciones en el mundo entero a la política exterior de los EE.UU., incluso dentro mismo de ese país; por otro lado, la experiencia vietnamita constituyó, para los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo –que habían seguido la gesta de Vietnam con suma atención-, un “ejemplo”, una lección: tras derrotar a la fuerza bélica más poderosa del planeta, el pueblo vietnamita demostraba que ningún poder es invencible. Más importante aún: el poder norteamericano –“el imperialismo”, en clave de época– no era invencible.

En Europa Oriental, varios países del llamado bloque socialista (Hungría, Yugoslavia, Checoslovaquia) se rebelaban de alguna manera –ya fuera a través de cambios en las políticas de gobierno, o por medio de rebeliones nacionales y populares– contra el poder que ejercía la URSS sobre ellos y en oposición al modelo político-económico que desde Moscú se les imponía imitar. El ejemplo más emblemático de estos movimientos fue la llamada Primavera de Praga, en 1968.

Otro proceso orientado hacia la construcción de un modelo socialista de características distintas a la del soviético ocurría en China, con la llamada “Revolución Cultural” liderada por Mao Tse Tung, dirigente máximo del Partido Comunista Chino.

Estos nuevos socialismos, estos nuevos proyectos que, sin abandonar la idea de la socialización de las riquezas, ensayaban sus propias modalidades (distintas a la del modelo soviético -cuestionado por aquellos años- y más atentas a las particularidades socio- económicas y culturales de cada país), constituyeron ejemplos atractivos para gran parte de los movimientos revolucionarios de todo el mundo.

En el caso de América Latina, estos movimientos reconocían diversas tradiciones políticas e ideológicas; encontraban, sin embargo, un común denominador: su postura “antiimperialista”, es decir, su oposición al poder que sobre la región ejercían los Estados Unidos. Muchos de estos movimientos planteaban, además, un cambio radical del sistema socio-económico. Y esto porque el capitalismo dependiente que caracterizaba a la mayoría de los países latinoamericanos había demostrado ser fuente de desigualdades económicas, injusticias sociales y escaso y desigual desarrollo productivo. En oposición, el socialismo aparecía, en este contexto, como un modelo justo, equitativo, atento a las dignidades humanas.

Es indudable que la Revolución Cubana (1959) constituyó un impulso de envergadura para estos movimientos. En la pequeña isla, tras algunos años de guerrilla rural, las tropas lideradas por los jóvenes comandantes Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, entre otros, habían logrado derrotar al ejército de la dictadura de Batista, tomar el poder y, al poco tiempo, declarar el carácter socialista de esa revolución. Todo esto a escasos kilómetros del “imperio”. Pronto, Cuba se convertiría en el centro de las miradas de los jóvenes revolucionarios latinoamericanos que veían en el socialismo un orden social justo, anhelado y, a partir de entonces, posible en estas latitudes.

Mientras tanto, en el resto de Latinoamérica los recurrentes golpes de Estado y las diversas prácticas autoritarias y represivas de las clases dominantes venían a confirmar que éstas no estaban dispuestas a ceder sus privilegios económicos y políticos. De ahí que la “lucha armada” se erigiera, también siguiendo el ejemplo cubano, como un camino no sólo viable para la toma del poder sino, también, necesario.

En este contexto, la muerte del Che Guevara en Bolivia, en octubre de 1967, dio origen al símbolo más fuerte de quienes luchaban de alguna u otra manera por “la liberación”. Su imagen representaba, para millones de jóvenes en distintas partes del planeta, los valores que parecían sintetizar a esa generación que intentaba cambiar el mundo: el compromiso revolucionario, el sacrificio, la entrega por un ideal, el heroísmo, la solidaridad, la lucha contra el individualismo. Éstos y otros eran, en definitiva, los atributos que tendría “el hombre nuevo”, ese ser humano al cual el Che se refería, que se iría construyendo a la par de los avances revolucionarios. El “hombre nuevo” sería, entonces, el hombre del futuro; porque los revolucionarios de las décadas del ’60 y del ’70 no dudaban en confiar que la historia se encaminaba, veloz e indefectiblemente, hacia una sociedad igualitaria, justa, socialista. Como alentaba la mítica oratoria del líder de la Revolución Cubana: “las ruedas de la historia han echado a andar y ya nada podrá detenerlas”. Esta historia sólo necesitaba de la acción de los hombres para acelerar su paso.

Si tuviéramos que sintetizar estos años diríamos que fueron tiempos irreverentes, rebeldes; tiempos que proponían lo nuevo, que festejaban el cambio. Tiempos de revoluciones, de compromisos y protagonismos. Tiempos en los que, desde diversos espacios y prácticas, se impugnaba gran parte de los valores sobre los que durante mucho tiempo se había erigido Occidente. Fueron tiempos de jóvenes y de urgencias, tiempos en lo que todo parecía posible, tiempos de utopías.

Nota XII - Juan Gelman

(a Manuel Scorza)

Los sueños rotos por la realidad

Los compañeros rotos por la realidad/
Los sueños de los compañeros rotos
¿Están verdaderamente rotos / perdidos / nada

se pudren bajo tierra? / ¿su rota luz

diseminada a pedacitos bajo tierra? / ¿alguna vez

los pedacitos se van a juntar?

¿va a haber la fiesta de los pedacitos que se reúnen?

Y los pedacitos de los compañeros / ¿alguna vez se juntarán?

¿caminan bajo tierra para juntarse un día como dice manuel? / ¿se

juntarán un día?

De esos amados pedacitos está hecha nuestra concreta soledad /

Per / dimos la suavidad de paco / la tristeza de haroldo / la lucidea de

/ rodolfo / el coraje de tantos

ahora son pedacitos desparramados bajo todo el país

hojitas caídas del fervor / la esperanza / la fe /

pedacitos que fueron alegría / combate / confianza

en sueños / sueños / sueños / sueños

y los pedacitos rotos del sueño / ¿se juntarán alguna vez?

¿se juntarán algún día / pedacitos?

¿están diciendo que los enganchemos al tejido del sueño general?

¿están diciendo que soñemos mejor?

De Notas, España. 1979