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lunes, 28 de julio de 2008

Plan Austral


Plan puesto en marcha por el Presidente Alfonsín el 14 de junio de 1985 para atacar frontalmente la inflación. A través de él se creo una nueva moneda, el Austral. Además se congelaban todos los precios de la economía.

El Plan Austral funcionó bien al principio pero en 1986 la inflación volvió a mostrar una tendencia ascendente y los precios relativos de cada sector comenzaron a verse afectados, situación que se vio agravada por la gran caída de los precios de los productos argentinos de exportación (40% en el período). El gobierno anunció entonces una flexibilización de las estrictas normas de congelación de precios establecidas un año atrás que no dio gran resultado.

miércoles, 9 de julio de 2008

La isla de la buena memoria


Madre, me voy a la isla, no se contra quién pelear;

tal vez luche o me resista, o tal vez me muera allá.

Creo que hace mucho frío por allá;

hay más miedos como el mío en la ciudad.

Qué haré con el uniforme cuando empiece a pelear,

con el casco y con las botas, ni siquiera sé marchar.


No hay mal que no venga al Hombre, no hay un Dios a quien orar

no hay hermanos ni soldados, ya no hay jueces ni jurados,

sólo hay una guerra más.

Desde que llegué a la isla no tengo con quién hablar.

Somos miles los unidos por la misma soledad.

Creo que hace mucho frío por acá;

hay más miedos como el mío en la ciudad.

Ya se escuchan los disparos entre muerte y libertad,

cae mi cuerpo agujereado, ya no podré cantar más.

Hizo demasiado frío por acá;

hay más miedos como el mío en la ciudad.

No hay mal que no venga al Hombre, no hay un Dios a quien orar,

no hay hermanos ni soldados, ya no hay jueces ni jurados,

sólo hay una guerra más...

y cada vez hay menos paz.



Alejandro Lerner

"Todo a pulmón", 1983

jueves, 6 de diciembre de 2007

El Banquete

Nos han invitado
A un gran banquete,
Habrá postre helado,
Nos darán sorbetes.

Han sacrificado jóvenes terneros
Para preparar una cena oficial,
Se ha autorizado un montón de dinero
Pero prometen un menú magistral.

Es un momento amable
Bastante particular,
Sobre temas generales
Nos llaman a conversar.

Los cocineros son muy conocidos,
Sus nuevas recetas nos van a ofrecer.
El guiso parece algo recocido,
Alguien me comenta que es de antes de ayer.

Pero ¡cuidado!
Ahora los argentinos andamos muy delicados
De los intestinos...

( letra y música: Julio Moura - Jacoby ).


Esta canción pertenece a Virus, es de 1982 y fue incluida en el disco Recrudece.

El gobierno militar convoca a Virus junto con otros músicos a participar del "Festival de la Solidaridad Latinoamericana - que tenía como objetivo colaborar con los soldados en la guerra de Malvinas -. Pero Virus elige no tocar en el festival y compone esta canción.

El suplemento “SI” de Clarín (11 de junio 1999) la ubica dentro de un “TOP TEN DEL ROCK NACIONAL DE PROTESTA” y expresa: “Todo el disco Recrudece es una protesta contra el rock argentino que se oficializó con el Festival de la Solidaridad Latinoamericana. Menos mal que los chicos fríos de La Plata eran unos frívolos.”

viernes, 26 de octubre de 2007

Che pibe, vení votá

  
  con cuerpo y mente joven

siempre que acates decisiones
  en un buen rol podrás actuar
  en la emergencia nacional
  la juventud es primordial
  che pibe, vení votá
 
  Esencia y moral es bueno
  pero de golpe no podemos
  el país así cambiar
  conformate con algún puesto
  sos joven para entender esto
  che pibe, vení votá
 
  Si hay que triunfar
  siempre te vamos
  a llamar
  para guerras o elecciones
  pibe no nos abandones
 
  Es tiempo que busques ejemplos
  en estos grandes patrones
  de la vida nacional
  hay que dejar de estar a un lado
  poné cara de preocupado
  che pibe, vení votá

 

"Che pibe, vení votá" es una canción de Raul Porchetto (sí, el de "Bailando en la Vereda"). La canción data de 1982, es decir que tiene 25 años, algo así como el tiempo que hemos pasado viviendo en democracia. Se le nota la edad?


lunes, 15 de octubre de 2007

Canción de Alicia en el país


Quién sabe, Alicia, este país

no estuvo hecho porque sí.

Te vas a ir, vas a salir,

pero te quedás.

Dónde mas vas a ir?

Es que aquí, sabes?

el trabalenguas traba lenguas,

el asesino te asesina

y es mucho para ti.

Se acabó ese juego que te hacía feliz.


No cuentes lo que viste en los jardines,

el sueño acabó;

ya no hay morsas ni tortugas.

Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie

juegan cricket bajo la luna.


"Estamos en la tierra de nadie,

pero es mía.

Los inocentes son los culpables,"

dice su señoría el Rey de Espadas.


No cuentes que hay detrás de aquel espejo;

no tendrás poder,

ni abogados ni testigos.

Enciende los candiles que los brujos

piensan en volver

a nublarnos el camino.

Estamos en la tierra de todos

en la mira.

Sobre el pasado y sobre el futuro

ruina sobre ruina,

querida Alicia.




Compuesta por Charly García. Incluida en el disco “Bicicleta” de Seru Giran (1980).

Retoma el clásico “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll y mediante la metáfora evita la censura oficial. La canción cuenta tanto con una gran carga poética, como con contenido testimonial fuerte.




miércoles, 18 de julio de 2007

Quedándote o yéndote / L. A. Spinetta

y deberás plantar

y ver así a la flor nacer

y deberás crear

si quieres ver a tu tierra en paz

el sol empuja con su luz

el cielo brilla renovando la vida

y deberás amar

amar, amar hasta morir

y deberás crecer

sabiendo reír y llorar

la lluvia borra la maldad

y lava todas las heridas de tu alma

de tí saldrá la luz

tan sólo así serás feliz

y deberás luchar

si quieres descubrir la fe

la lluvia borra la maldad

y lava todas las heridas de tu alma

este agua lleva en sí

la fuerza del fuego

la voz que responde por tí

por mí...

y esto será siempre así

quedándote o yéndote

Esta canción es de Luis Alberto Spinetta y pertenece al disco Kamikaze de 1982.

Cuerpos peronistas - por Sandra Russo

El 10 de diciembre de 1983, en la Plaza de Mayo, era difícil hacerse un lugar entre la muchedumbre. Había tanta gente que era preciso hacerse paso rozando, tocando cuerpos. Eran dóciles aquellos cuerpos festivos. Y el cuerpo de uno mismo también. El cuerpo de uno mismo, siempre arisco en la forzada proximidad de los ascensores, siempre incómodo en el lento ritual de las colas bancarias. Los roces ese mediodía no alteraban a nadie. Una mano en la espalda de alguien, un brazo en la cintura de alguien para seguir adelante. La devolución de sonrisas amigables, el espectáculo de los ojos vidriosos y los hijos a caballito. Lo recuerdo así. La plaza inundada de gente suelta y unida. Como una primera vez de calmas burbujas personales en suspenso. Antes había conocido marchas tumultuosas y agitadas por la represión, solamente eso. Como un gran cuerpo colectivo atravesado por la felicidad, ese día se dejaban atrás los años de la dictadura. Y eso era político pero íntimo. Y era íntimo pero era político.
Entonces, de pronto, por la esquina del ex Banco Hipotecario, entró la columna de la JP. Esa gente era distinta. Estaba unida, no estaba suelta. Los bombos parecían parte de sus cuerpos y de sus voces. Honraban a sus muertos con cánticos desgarrados. Venían saltando, o caminando, del brazo, levantando las banderas, venían como un tropel, confundidos unos con otros, amalgamados en ese engrudo de pertenencia enorgullecida a pesar de que su candidato había perdido las elecciones, a pesar de que el cajón que Herminio Iglesias había exhibido en la 9 de Julio, en el acto de cierre de campaña, formaba parte de su mismo idioma. El peronismo se me presentaba en aquella época como un lenguaje pródigo en dialectos. El de Iglesias era uno de esos dialectos. La apabullante marcha de la columna de la JP expresaba otro. Pero el peronismo, en todas sus versiones, era finalmente una dimensión no sólo de la política sino del otro, de las emociones, de los límites, de las clases, de las ideas.
Para los que nunca experimentamos el sentimiento peronista, ese fervor se nos aparece extraño, acerado. Impenetrable. El peronismo representa una identidad política pero abarca territorios personales. Y en esos territorios, el peronismo lo que hace es disolver vallas infranqueables entre personas, contenerlas en un envase multitudinario y profundamente sentimental. Claro que no hay nada más revulsivo que mirar un espectáculo pasional por la ventana, y los no peronistas no hemos hecho mucho más, incluso desde la lenta extinción de lo que durante décadas se llamó “gorilaje”, que observar una escena patética entre peronistas que se pelean, se insultan, se acusan, se amenazan. Los peronistas llegaron a matarse. ¿Cómo se explica? ¿Cómo se explica que llevados a ese borde en el que tuvieron lugar las peores de las traiciones y los peores crímenes, algo siga haciéndoles de red, de telaraña que los sostiene?
Ejemplos de contradicciones y miserias peronistas hay de sobra. Pero por eso mismo, quise recuperar en el principio de esta nota y de estos pensamientos aquella visión de la gloriosa columna de la JP haciendo su arribo a la Plaza de Mayo ese día en que se retiraba vencida la dictadura cuyas víctimas, en su mayoría, les pertenecían. Porque para los que no participamos del sentimiento peronista, acceder por un instante a la intimidad de ese goce de pertenencia no es sencillo. No es sencillo ponerse en el lugar de un peronista. Ni pensar con su cabeza. Ni razonar con sus argumentos. Ni prever la elasticidad y el alcance de sus lealtades. ¿No se obliga el peronismo, en todo caso, a un debate profundo y descarnado que revise la palabra “lealtad”? ¿Qué significará, nos preguntamos los no peronistas, la “lealtad” peronista en estos días? ¿A qué horizonte nos enfrenta? ¿A qué chascos nos invita a prepararnos? ¿Se aplica la palabra “lealtad” a las ideas –seas éstas cuales fueren– y a quienes suscriben a ellas, o al “conjunto peronismo”, en cuyo caso tendrán razón quienes sostienen que las peleas entre peronistas siempre son una especie de ficción?
Cuando vi entrar a la Plaza a aquella columna de jóvenes de la JP, accedí por unos instantes a esa magia que espejaban. Mirándolos desde una ventana simbólica, pude entender qué los unía, casi qué los emparentaba. Esa fue la gran obra de Perón. Engrudar a la gente. Hacer del peronismo el único teatro en el que tantos tienen localidades. Estaba leyendo, en aquella época, El origen de la tragedia, de Nietzsche. Ese texto complicado y poético en el que el filósofo describe el surgimiento de la tragedia griega como una combinación majestuosa entre dos pulsiones humanas: el impulso de recortarse como individuo y el impulso de confundirse con los otros. Nietzsche se pregunta por qué, en su esplendor, los griegos necesitaron inventar un arte en el que expusieron ante sí mismos todo lo horrible. “¿Hay quizá una neurosis de la salud, de la juventud de los pueblos, de su adolescencia?”, se pregunta.
Y me pregunté, mirando a los jóvenes de la JP, si esa amalgama de pertenencia que los unía no tendría el rastro de la embriaguez dionisíaca, si no estaba hecha de esa pulsión humana que necesita fundirse en los demás, rendir culto a lo colectivo, borrar límites personales, ofrecerse en sacrificio a lo superior, disolverse en un todo que contenga a los individuos. La tragedia griega estaba hecha de ese impulso, pero combinado con la pulsión apolínea, la de la moral, la de la templanza, la de la prudencia. Y, especialmente, con la esencia de Apolo: la medida, la armonía, “todo en su medida y armoniosamente”. Perón sabía.
Hoy sigue siendo necesario pensar en el peronismo, dentro y fuera de él. Desde adentro, con serenidad y prudencia, porque ya sabemos a dónde conducen los arrebatos peronistas. Y desde afuera, con el respeto que no siempre le tenemos a esa extraña pasión argentina.

lunes, 16 de julio de 2007

En el pais del no me acuerdo

En el país del no me acuerdo

Doy tres pasitos y me pierdo.

Un pasito para allí,

no recuerdo si lo di.

Un pasito para allá

!Ay, que miedo que me da!


En el país del no me acuerdo

Doy tres pasitos y me pierdo.

Un pasito para atrás,

y no doy ninguno mas,

porque yo ya me olvide,

donde puse el otro pie.


En el país del no me acuerdo,

Doy tres pasitos y me pierdo...


(Canción compuesta por Ma. Elena Walsh. Formó parte de la banda de sonido de la película “La Historia Oficial”)